La ley de Hick es una idea muy sencilla que dice que cuantas más opciones presentes a los usuarios, más tiempo les llevará tomar una decisión.

Es de sentido común, pero siempre una gran odisea evitar ofrecer demasiada funcionalidad en una web o aplicación. Como diseñador has de usar la Ley de Hick para examinar y decidir cuántas funciones deberías ofrecer en cualquier parte de tu web y cómo esto va a afectar a la toma de decisiones por parte de tus usuarios.

Aplicar la ley de Hick es fácil: reduce la cantidad de estímulos y consigue un proceso de toma de decisiones más rápido, aunque, claro, hay excepciones a la regla. Por ejemplo, un usuario puede que haya tomado una decisión antes de ver el estímulo. En ese caso, el tiempo que tarda en actuar generalmente es menor que si no tuviera decidido ya la acción que va a realizar.

“KISS” (“Keep It Simple Stupid”)

Puedes encontrar ejemplos de aplicación de la Ley de Hick por todas partes.
Esta ley aplica al número de controles que puedes encontrar en tu lavadora, horno o microondas. El principio conocido como “K.I.S.S.” (“Keep It Short and Simple”) fue muy famoso durante los años 60 por su demostrada efectividad, ya que es clave en un sistema para su óptimo funcionamiento, y de uso generalizado en muchas empresas en los años 70.

En muchos entornos se traduce KISS como  “Keep It Simple Stupid”. La simplicidad es muy importante, ya que facilita la vida de los usuarios.

¿Qué es la simplicidad?

La simplicidad es una filosofía de diseño utilizada muy exitosamente en empresas como Google y Apple. Cuando diseñas con los objetivos del usuario en tu cabeza, diseñas teniendo en cuenta la simplicidad. Incorporar simplicidad en tus diseños te ayuda a diseñar mejores interfaces ya que ayudas a tus usuarios a conseguir sus objetivos de manera más rápida y eficiente, disfrutando además de una gran experiencia de usuario.

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