Voy a escribir acerca del tÃpico-tópico: Diseñador: hace dibujitos, escoge colores. Yo también puedo.
Me viene a la cabeza esto, porque uno de nuestros últimos proyectos creÃamos que nunca lo Ãbamos a terminar. Una web que podrÃa haber estado terminada en un par de meses, nos llevó casi 8. No voy a decir cuál, pero es que… Le dan ganas a uno de cambiar de profesión!!!!
La cosa fue asÃ:
- propuesta de diseño, -no me gusta ese color, quiero los textos más grandes, pon aquà una foto….
- otra propuesta de diseño, -no me convence, ¿por qué no combinas esta cabecera con la foto como estaba en la anterior propuesta?
- Y asà un largo ir y venir de propuestas, cambios, más cambios, combinaciones (algunas imposibles), discusiones, explicaciones…
ParecÃa imposible llegar a un acuerdo con el cliente, una vez más entramos en la cuestión de siempre, “para gustos los colores”…. Creo que ya todos sabemos lo duro que es conseguir un resultado que satisfaga tanto al cliente como al diseñador, verdad?
Entonces se te plantea el gran dilema: ¿sigo peleando por conseguir un buen resultado o lo dejo por imposible, hago el trabajo a gusto del consumidor, cobro y me olvido?
A veces me gustarÃa dedicarme a otra cosa. El diseñador, a diferencia del programador, por ejemplo (valdrÃa un fontanero, carpintero, modista…), tiene un gran hándicap: El programador hace su trabajo, si todo funciona bien, nadie dice nada, pero ay! cuando el diseñador hace su trabajo, diseñar…. Eso lo hace cualquiera!!!!!
Todo el mundo cree que está cualificado para escoger los colores, tamaños, formatos, etc de los elementos de su web. El cliente quiere una web a su gusto y todavÃa hoy nos encontramos con el cliente que diseña… Y luego vemos lo que vemos por la red…